QUE TE PARECE ESTE BLOGS

HAZTE SEGUIDOR DEL BLOG

8 de mayo de 2014

HISTORIAS DE LAS " TAIFAS MALAGUEÑAS ":



HISTORIAS DE LAS " TAIFAS MALAGUEÑAS ":

HISTORIAS DE LAS  "  TAIFAS   MALAGUEÑAS ":

La Taifa de Málaga o Taifa malaqui fue un reino independiente musulmán que surgió en al-Ándalus en 1026, a raíz de la desintegración que el Califato de Córdoba venía sufriendo desde 1008, y que desaparecería definitivamente en 1238 al ser conquistada por el Reino nazarí de Granada. Entre su fundación en 1026 y su definitiva desaparición en 1238 se pueden distinguir cuatro etapas históricas
La muerte de Almanzor en 1002, tras sufrir una derrota en Calatañazor, abrió en al-Ándalus una larga etapa de fragmentación y disputa (fitna). En menos de treinta años nueve califas se sucedieron en el trono, finalmente el califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año 1031. En su lugar surgió un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas expresión que significa “banderías”.
De forma paulatinas las taifas o banderías de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos, Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Silves, Toledo, Tortosa, Valencia y Zaragoza fueron independizándose del poder central de Córdoba.
En un principio el Califato se fragmentó en veintisiete reinos de taifas. Los más débiles fueron desapareciendo y fueron anexionados por los más poderosos.
Estos pequeños reinos, mucho más débiles que el Califato, se mostraron sumisos hacia los dirigentes cristianos, a los que entregaban unos tributos llamados parias. Mientras tanto, el avance de la reconquista cristiana culminó con la conquista de Toledo en el 1085.
Una vez rota su unidad, al-Ándalus estuvo a merced de los cristianos del norte, que procedieron a la ocupación paulatina de los territorios que habían estado bajo el poder musulmán. No obstante, ese proceso no fue lineal, pues hubo momentos de corta duración en los que la unidad andalusí pudo reconstruirse.
En esos casos, el impulso vino del norte de África, con las invasiones de los almorávides y los almohades. Pero, a partir de la derrota de estos últimos en las Navas de Tolosa (1212), el avance cristiano fue imparable y la España musulmana acabó reducida al pequeño reino de Granada.

La Taifa de Málaga

1* (1026–1057). Primera etapa de la taifa de Málaga. Abarca un período de treinta y un años, (1026-57/58 (ziríes); 1073-90 (almorávides), en que sus reyes pertenecieron a la dinastía hammudi, salvo un breve intervalo de apenas un año en que el trono fue ocupado por un eslavo.

Este período se inició en 1026 cuando Yahya I al-Mu’tali, bereber de la dinastía hammudí que fuera noveno califa de Córdoba, tras ser expulsado del trono cordobés unió bajo su mandato la cora de Málaga y la cora de Algeciras. Desde el primer momento Yahya I al-Mu’tali contó con el apoyo de los ziríes de la taifa de Granada y se adjudicó el título de califa, que a partir de entonces utilizaron los reyes taifas malagueños exclusivamente.
Su reinado se caracterizó por el enfrentamiento con los reyes abadíes de la taifa de Sevilla, que cristalizó en conquista de la taifa de Carmona, que debido a su posición estratégica, suponía una amenaza directa sobre la taifa sevillana, que en breve la reconquistó.
En 1035 la muerte de Yahya I supuso la división del territorio en dos entidades independientes: la propia taifa de Málaga, que pasó a ser gobernada por su hermano, Idris I al-Muta'ayyad, y la taifa de Algeciras, que quedó en manos de su sobrino Muhammad ben al-Qasim. Durante este reinado siguieron las luchas contra los abadíes sevillanos, logrando derrotarlos en Écija en 1039 con el apoyo de las taifas de Almería, Granada y Carmona.
A Idris I le sucedió en el trono malagueño Yahya II al-Qa'im, quien se mantuvo en él solo un año, ya que en 1040 fue desplazado por su tío Hasan al-Mustansir, quien a su vez perdería el trono en 1042 a manos del eslavo Naya al-Siqlabi, con lo que la dinastía hammudí se vio interrumpida durante un breve período. El asesinato de Naya ese mismo año y la entronización de Idris II al-Alí, hermano de Hassan, supuso la vuelta de la dinastía hammudí.
Idris II reinó hasta 1047, cuando fue depuesto, encarcelado y sustituido en el trono por su primo Muhammad I al-Mahdi, que se mantuvo en el trono hasta que fue envenenado y sustituido por su sobrino Idris III al Sami, en 1052 o 1053, según las versiones, quien se mantuvo en el trono sólo durante un año, ya que asimismo fue asesinado y sustituido por Idris II, quien ocupó de nuevo el trono, en una segunda etapa que se prolongó hasta su muerte en 1054 o 1055. El trono pasó entonces a su hijo Muhammad II al-Musta'li y después al hermano de éste, Yahya III al-Mahdi, quien sufrió la conquista de la taifa malagueña en 1057 a manos de Badis ben Habús, rey zirí de Granada.

2* (1073-1090). Segunda etapa de la Taifa de Málaga. El período zirí. Los reinos de Taifas hacia 1080. Desde la conquista de Málaga en 1057 por Badis ben Habús de Granada, la taifa malagueña fue gobernada durante diecisiete años por un único rey dependiente de la taifa zirí de Granada. A la muerte de Badis en 1073 esta situación cambió, cuando sus nietos se repartieron el reino, correspondiendo a Tamim ben Buluggin ben Badis la taifa malagueña y a su hermano Abd Allah ben Buluggin ben Badis la taifa granadina. Inmediatamente se produjo un enfrentamiento entre los dos hermanos, y una primera petición de ayuda a los almorávides por parte del malagueño Tamim, que no dio resultado. Años más tarde, en 1085, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, varios reyes taifas recurrieron también a los almorávides para hacer frente al avance cristiano. Sin embargo, aunque los almorávides derrotaron al rey castellano-leonés en la batalla de Zalaca, tras la misma, viendo la debilidad que tenían los reinos taifas por sus continuas disputas internas, se enfrentaron a ellos, conquistando la taifa de Málaga en 1090.

3* (1145–1153). Tercera etapa de la Taifa de Málaga. El período hassun. Durante los segundos reinos de taifas, se produjo la tercera etapa de la taifa de Málaga, que abarca un período de sólo ocho años, con un solo rey perteneciente a la dinastía Banu Hassun, Abu-l-Hakam al-Husayn, quien tras un período de dominación almorávide de casi cincuenta años, aprovechó una revuelta popular para expulsarlos y hacerse con el trono. Su impopular política tributaria y las alianzas con reinos cristianos en contra de los almorávides, hicieron su reinado muy impopular, provocando la llegada de los almohades y su suicidio en 1153. Terceros reinos de taifas Cuarta etapa: el período zannun (1229-1238) Durante los terceros reinos de taifas se produjo la última etapa de la taifa de Málaga, que abarca un período de nueve años, en que el trono fue ocupado por Ibn Zannun, miembro de la dinastía Banu Zanum, cuyo fallecimiento en 1238 supuso la definitiva desaparición de la taifa de Málaga, que quedó incorporada al reino nazarí de Granada.

4* Reino nazarí de Granada. Tras la derrota almohade en 1212 en la Batalla de las Navas de Tolosa, comenzó a tomar importancia en el sureste de al-Ándalus la dinastía nazarí, linaje de origen árabe cuyo fundador fue Alhamar "el Rojo", quien se proclamó sultán en 1232, siendo reconocido como tal por las oligarquías de Guadix, Baza, Jaén, a lo que se unió la anexión de la Taifa de Málaga en 1238, o la sumisión de Almería.

A partir de 1484 los Reyes Católicos acometieron su asedio en lo que se denominó la Guerra de Granada, utilizando la novedosa artillería que condujo a la toma progresiva de las plazas granadinas una tras otra. Tras la pérdida de Málaga en 1487 y la pérdida del territorio oriental en 1489 dejan al estado granadino en una grave situación. En 1491 se dispuso el cerco a Granada y la construcción de Santa Fe, el campamento-base desde el que los Reyes Católicos dirigen las operaciones de asedio, así pue la capitulación de Granada tuvo lugar el día 2 de enero de 1492.

La Taifa de Málaga o Taifa malaqui fue un reino independiente musulmán que surgió en al-Ándalus en 1026, a raíz de la desintegración que el Califato de Córdoba venía sufriendo desde 1008, y que desaparecería definitivamente en 1238 al ser conquistada por el Reino nazarí de Granada. Entre su fundación en 1026 y su definitiva desaparición en 1238 se pueden distinguir cuatro etapas históricas
La muerte de Almanzor en 1002, tras sufrir una derrota en Calatañazor, abrió en al-Ándalus una larga etapa de fragmentación y disputa (fitna). En menos de treinta años nueve califas se sucedieron en el trono, finalmente el califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año 1031. En su lugar surgió un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas expresión que significa “banderías”.
De forma paulatinas las taifas o banderías de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos, Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Silves, Toledo, Tortosa, Valencia y Zaragoza fueron independizándose del poder central de Córdoba.
En un principio el Califato se fragmentó en veintisiete reinos de taifas. Los más débiles fueron desapareciendo y fueron anexionados por los más poderosos.
Estos pequeños reinos, mucho más débiles que el Califato, se mostraron sumisos hacia los dirigentes cristianos, a los que entregaban unos tributos llamados parias. Mientras tanto, el avance de la reconquista cristiana culminó con la conquista de Toledo en el 1085.
Una vez rota su unidad, al-Ándalus estuvo a merced de los cristianos del norte, que procedieron a la ocupación paulatina de los territorios que habían estado bajo el poder musulmán. No obstante, ese proceso no fue lineal, pues hubo momentos de corta duración en los que la unidad andalusí pudo reconstruirse.
En esos casos, el impulso vino del norte de África, con las invasiones de los almorávides y los almohades. Pero, a partir de la derrota de estos últimos en las Navas de Tolosa (1212), el avance cristiano fue imparable y la España musulmana acabó reducida al pequeño reino de Granada.
La Taifa de Málaga
1* (1026–1057). Primera etapa de la taifa de Málaga. Abarca un período de treinta y un años, (1026-57/58 (ziríes); 1073-90 (almorávides), en que sus reyes pertenecieron a la dinastía hammudi, salvo un breve intervalo de apenas un año en que el trono fue ocupado por un eslavo.
Este período se inició en 1026 cuando Yahya I al-Mu’tali, bereber de la dinastía hammudí que fuera noveno califa de Córdoba, tras ser expulsado del trono cordobés unió bajo su mandato la cora de Málaga y la cora de Algeciras. Desde el primer momento Yahya I al-Mu’tali contó con el apoyo de los ziríes de la taifa de Granada y se adjudicó el título de califa, que a partir de entonces utilizaron los reyes taifas malagueños exclusivamente.
Su reinado se caracterizó por el enfrentamiento con los reyes abadíes de la taifa de Sevilla, que cristalizó en conquista de la taifa de Carmona, que debido a su posición estratégica, suponía una amenaza directa sobre la taifa sevillana, que en breve la reconquistó.
En 1035 la muerte de Yahya I supuso la división del territorio en dos entidades independientes: la propia taifa de Málaga, que pasó a ser gobernada por su hermano, Idris I al-Muta'ayyad, y la taifa de Algeciras, que quedó en manos de su sobrino Muhammad ben al-Qasim. Durante este reinado siguieron las luchas contra los abadíes sevillanos, logrando derrotarlos en Écija en 1039 con el apoyo de las taifas de Almería, Granada y Carmona.
A Idris I le sucedió en el trono malagueño Yahya II al-Qa'im, quien se mantuvo en él solo un año, ya que en 1040 fue desplazado por su tío Hasan al-Mustansir, quien a su vez perdería el trono en 1042 a manos del eslavo Naya al-Siqlabi, con lo que la dinastía hammudí se vio interrumpida durante un breve período. El asesinato de Naya ese mismo año y la entronización de Idris II al-Alí, hermano de Hassan, supuso la vuelta de la dinastía hammudí.
Idris II reinó hasta 1047, cuando fue depuesto, encarcelado y sustituido en el trono por su primo Muhammad I al-Mahdi, que se mantuvo en el trono hasta que fue envenenado y sustituido por su sobrino Idris III al Sami, en 1052 o 1053, según las versiones, quien se mantuvo en el trono sólo durante un año, ya que asimismo fue asesinado y sustituido por Idris II, quien ocupó de nuevo el trono, en una segunda etapa que se prolongó hasta su muerte en 1054 o 1055. El trono pasó entonces a su hijo Muhammad II al-Musta'li y después al hermano de éste, Yahya III al-Mahdi, quien sufrió la conquista de la taifa malagueña en 1057 a manos de Badis ben Habús, rey zirí de Granada.
2* (1073-1090). Segunda etapa de la Taifa de Málaga. El período zirí. Los reinos de Taifas hacia 1080. Desde la conquista de Málaga en 1057 por Badis ben Habús de Granada, la taifa malagueña fue gobernada durante diecisiete años por un único rey dependiente de la taifa zirí de Granada. A la muerte de Badis en 1073 esta situación cambió, cuando sus nietos se repartieron el reino, correspondiendo a Tamim ben Buluggin ben Badis la taifa malagueña y a su hermano Abd Allah ben Buluggin ben Badis la taifa granadina. Inmediatamente se produjo un enfrentamiento entre los dos hermanos, y una primera petición de ayuda a los almorávides por parte del malagueño Tamim, que no dio resultado. Años más tarde, en 1085, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, varios reyes taifas recurrieron también a los almorávides para hacer frente al avance cristiano. Sin embargo, aunque los almorávides derrotaron al rey castellano-leonés en la batalla de Zalaca, tras la misma, viendo la debilidad que tenían los reinos taifas por sus continuas disputas internas, se enfrentaron a ellos, conquistando la taifa de Málaga en 1090.
3* (1145–1153). Tercera etapa de la Taifa de Málaga. El período hassun. Durante los segundos reinos de taifas, se produjo la tercera etapa de la taifa de Málaga, que abarca un período de sólo ocho años, con un solo rey perteneciente a la dinastía Banu Hassun, Abu-l-Hakam al-Husayn, quien tras un período de dominación almorávide de casi cincuenta años, aprovechó una revuelta popular para expulsarlos y hacerse con el trono. Su impopular política tributaria y las alianzas con reinos cristianos en contra de los almorávides, hicieron su reinado muy impopular, provocando la llegada de los almohades y su suicidio en 1153. Terceros reinos de taifas Cuarta etapa: el período zannun (1229-1238) Durante los terceros reinos de taifas se produjo la última etapa de la taifa de Málaga, que abarca un período de nueve años, en que el trono fue ocupado por Ibn Zannun, miembro de la dinastía Banu Zanum, cuyo fallecimiento en 1238 supuso la definitiva desaparición de la taifa de Málaga, que quedó incorporada al reino nazarí de Granada.
4* Reino nazarí de Granada. Tras la derrota almohade en 1212 en la Batalla de las Navas de Tolosa, comenzó a tomar importancia en el sureste de al-Ándalus la dinastía nazarí, linaje de origen árabe cuyo fundador fue Alhamar "el Rojo", quien se proclamó sultán en 1232, siendo reconocido como tal por las oligarquías de Guadix, Baza, Jaén, a lo que se unió la anexión de la Taifa de Málaga en 1238, o la sumisión de Almería.
A partir de 1484 los Reyes Católicos acometieron su asedio en lo que se denominó la Guerra de Granada, utilizando la novedosa artillería que condujo a la toma progresiva de las plazas granadinas una tras otra. Tras la pérdida de Málaga en 1487 y la pérdida del territorio oriental en 1489 dejan al estado granadino en una grave situación. En 1491 se dispuso el cerco a Granada y la construcción de Santa Fe, el campamento-base desde el que los Reyes Católicos dirigen las operaciones de asedio, así pue la capitulación de Granada tuvo lugar el día 2 de enero de 1492.

7 de mayo de 2014

HISTORIA DEL ACUEDUCTO DEL PUENTE DEL REY

 



El acueducto del Puente del Rey constituyó uno de los muchos intentos por surtir a Málaga del elemento vida en unos momentos en los que la ciudad veía como escaseaban los recursos hídricos. Los primeros estudios para la traída de aguas de este manantial se remontan al segundo cuarto del siglo XVIII con proyectos como el de Bartolomé Thurus (maestro mayor de las obras del puerto).

El puente del Rey constituía además una oportunidad para comunicar a Málaga con el valle del Guadalorce, dado que inexistían puentes estables que cruzasen este río. Se daba la circunstancia que todos los molinos harineros con los que contaba la ciudad se encontraban en la margen derecha del Guadalorce, ya que en la capital no había curso de agua que permitiese el funcionamiento de éstos, y que la harina no podía ser almacenada en la capital por el excesivo nivel de humedad que en ella había. Por ello, cuando éste registraba crecidas en Málaga escaseaba el pan agravando la ya de por sí maltrecha situación de la población local.

Los intentos del cabildo por garantizar el suministro de agua a la ciudad de Málaga hicieron necesaria la presencia de Toribio Martínez de la Vega en la ciudad. El lugar elegido para surtir de agua se encontraba en las inmediaciones de la actual barriada de Churriana a unos doce kilómetros de la capital. Así los planos fueron realizados entre 1725 y 1726 aunque con varias modificaciones posteriores, por ejemplo se pasó de 22 arcos proyectados en un principio a 57 en otros planos más tardíos.

El material utilizado para la obra fue en su mayor parte la piedra local, las canteras se encontraban en el entorno de Churriana.

A la muerte de Toribio Martínez de la Vega en 1733 el proyecto declinó sustancialmente. Pese a ello se siguieron invirtiendo caudales en el intento de hacer proseguir las obras, para lo que se requirió la intervención de figuras tales como Miguel de los Santos, José de Bada (terminador de las obras de la catedral) o el propio Martín de Aldehuela, sin que nunca se llegase a llevar a buen término ni el acueducto ni el puente sobre el Guadalhorce.Las causas son varias entre ellas la siempre complicada situación de las finanzas del cabildo, la inexistencia de un proyecto bien definido y la muerte de su arquitecto inicial. Por otra parte no faltaron las presiones de los propietarios de la zona al intentar “especular” con las aguas y evitar el ocaso de su “negocio” (como ocurrió algo más de un siglo después con las aguas de Torremolinos) o simplemente por negarse a que las obras afectasen a sus propiedades.
Lo cierto es que ya a finales de siglo el proyecto había quedado en un segundo plano, fijando sus vistas el obispo Molina Lario en las aguas del Guadalmedina, e iniciándose así las obras del acueducto de San Telmo.

Aunque nunca llegase a terminarse, gran parte de lo construido fue usado para el riego de parte de la vega de Málaga.

Los restos más visibles se encuentran junto a la barriada de Zapata, a escasos metros del aeropuerto de Málaga. Bajo algunos de los arcos del acueducto muchas viviendas encontraron cobijo. Sin embargo la situación de degradación del puente es alarmante. Comparando fotografías de principios del siglo XX con la estampa actual, el puente ha perdido buena parte de su estructura, al haber sido “invadido” por casas o incluso haber sido despojado de sus sillares. Sobre sus restos la vegetación se abre paso.La zona, sometida a una gran presión urbanística, ha sufrido la destrucción de parte del trazado del acueducto como ya denunció en 2007 el grupo municipal de IU.
A la espera que las administraciones “recuerden” que existe más patrimonio por el que velar más allá de la calle Larios, restos de importantes infraestructuras de su pasado desaparecen día a día.